Somos Abel Guzmán Domínguez y Miguel Carrera Troyano y queremos compartir la pasión que sentimos por la biodanza y el crecimiento personal
miércoles, 29 de enero de 2014
viernes, 3 de enero de 2014
Mi encuentro con Raúl Terrén
El pasado 7 de octubre llegué a Buenos Aires invitado por la
Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires para
participar en una mesa redonda en el Congreso Internacional de Ecnomía (ECON
2013), dentro de los actos de su Centenario. Mi mesa redonda era el 9 de
octubre por la tarde y tenía también algunos contactos institucionales y me
quedaba libre la tarde del 8. Como estoy emocionado con la biodanza y sabía que
en Buenos Aires tenía que haber biodanza busqué en google Biodanza Buenos Aires
y apareció que ese martes 8 de octubre había una sesión de puertas abiertas a
las 19:30 con Verónica Toro, la hija de Rolando Toro. Me emocioné, no decía
dónde, había dos teléfonos, uno era un móvil pero no acerté a marcarlo desde el
skype, porque no es igual marcar el número llamando desde Argentina que desde
fuera, el fijo no contestaba. No había dirección, solo vi en la web una
dirección: Villanueva, 205 en Dique Luján y me preparé para ir allí. Le dije a
un amigo si quería ir conmigo, me dijo que era muy lejos, que no le daba
tiempo, pero que yo tenía que salir por lo menos dos horas antes, pero nada me
parecía un obstáculo y pensé que luego me podría volver con alguna de las
personas que fueran. Emocionado pasé por la magnífica librería Kier, que felizmente
estaba al lado de mi hotel y compré tres ejemplares del libro de Verónica Toro
y Raúl Terrén para pedirle a Verónica que me los firmara. En la web de Verónica
y Raúl encontré una explicación de cómo llegar.
Me fui en el “subte” a la Plaza de Italia, encontré la
parada del 60 (ramal Escobar), agarré uno rápido (lo había semirrápido y
normal) y hora y tres cuartos después (¿cuánto tardará el normal?) llegué a
Ingeniero Maschwitz, allí tomé un remis (un taxi) hasta Villanueva, 205, en
Dique Luján, no era cerca, tardó bastante el taxi, llegaba tarde, eran las
19:35 cuando llegué, estaba claro que era allí, Quinta Biodanza se llamaba la
casa. Pero allí no había coches fuera, había poca luz, no había timbre en la puerta,
di unas voces, cuatro perros estaban dentro, uno ladrándome. Pensé que ya
estarían todos danzando que por eso no me oían y como yo tenía que ir a esa
biodanza, abrí el portillo y entré, a pesar de que me dan miedo los perros,
tres estaban muy amigables pero uno me ladraba, pero yo tenía que ir a la
biodanza. Fui metiéndome en la quinta, yo diciendo ¡hola, hola!, con uno de los
perros ladrándome, así llegué hasta la casa, encontré una puerta, la abrí y me
metí “hasta la cocina”, hasta que me encontré con un chico que me miró con
extrañeza, le dije “Vengo a la biodanza” y me dijo “Voy a buscar a mi padre”.
Bajó un hombre, le dije “Vengo a la biodanza”, me miró
también con extrañeza, “¿De dónde vienes”, le respondí “De Buenos Aires”, se
llevó las manos a la cabeza, me dijo que la biodanza era en Buenos Aires, no
muy lejos de mi hotel, miró el reloj, pensó en llamar a Verónica pero ya habría
empezado la clase. Me dijo que era Raúl Terrén y que cualquier persona de
Buenos Aires habría entendido que no podía ser la clase tan lejos, que allí
solo hacían encuentros de fin de semana. Se quedó abrumado por mi presencia
allí, por mi confusión, por mis ganas de vivir la biodanza.
Me invitó a un té, un boldo, fue muy amable, no me conocía
de nada, pero me sentí acogido en su casa. Me preguntó de dónde venía, qué me
había traído a Argentina, me preguntó por mi relación con la biodanza. Yo no
hablaba mucho, era un encuentro desigual, yo un neófito y tenía delante al
Presidente de la International Biocentric Foundation y eso me tenía desbordado,
yo además iba a biodanzar, no estaba preparado para hablar con Raúl Terren. Le
pedí que me dedicara un libro a mí y otro a Abel, mi compañero de blog.
Me preguntó con quién hacía biodanza, le dije que con Javier
de la Sen. Me contó la
historia del desencuentro entre Javier de la Sen y Rolando Toro, yo no la
sabía. Me explicó que después de formarse, Javier le pidió abrir una escuela en
Madrid, que Rolando le dijo inicialmente que sí, pero que luego una persona que
tenía la Escuela de Madrid protestó y Rolando se echó atrás y le dijo que no,
que abriera escuela en otro lado. Me
explicó que a él le parecía que Javier hacía las formaciones en muy
poco tiempo y que creía que el grupo era muy importante para la biodanza y que
en tan poco tiempo no se podía experimentar todo lo que necesitaba un
facilitador de Biodanza. Fue un encuentro muy agradable. Me regaló y
dedicó un libro de poemas suyo y también me regaló un libro de poemas de
Rolando Toro. Sentí que había allí una conexión sincera entre dos seres
humanos, fue singular.
Después llamó a un taxi, mientras llegaba me enseñó la
Quinta, dónde se biodanza, dónde se reúne la gente, dónde se duerme. El taxi
tardó bastante en llegar y seguimos hablando como 20 minutos en la calle. Le
estoy muy agradecido a Raúl por su hospitalidad y espero poder volver algún día
a Quinta Biodanza para hacer una formación y para biodanzar, me quedó una
biodanza pendiente allí.
Los milagros no quedaron en Dique Luján, el taxista me contó en el largo viaje de vuelta a Buenos Aires su historia personal de superación de las drogas, se estaba formando como pastor protestante, se iba a casar con su novia y se iba a vivir a Colombia, quería ser útil a otros y sabía que podía serlo, había esperanza, él comparó mi pasión por la biodanza con su fé, igual que su fé le había curado a él, la biodanza va a ayudarme a sanar mi vida.
Los milagros no quedaron en Dique Luján, el taxista me contó en el largo viaje de vuelta a Buenos Aires su historia personal de superación de las drogas, se estaba formando como pastor protestante, se iba a casar con su novia y se iba a vivir a Colombia, quería ser útil a otros y sabía que podía serlo, había esperanza, él comparó mi pasión por la biodanza con su fé, igual que su fé le había curado a él, la biodanza va a ayudarme a sanar mi vida.
martes, 31 de diciembre de 2013
miércoles, 27 de noviembre de 2013
Comprometido con el crecimiento personal
Hace ya unos años en que tengo un compromiso firme con el
crecimiento personal, con el cambio y la biodanza es un poderoso instrumento de
transformación. Algunas personas se sorprenden cuando se enteran de que soy
monitor de biodanza, pero los que me conocen bien saben que soy una persona
inquieta que siempre ha hecho las cosas con convicción.
He sentido esa necesidad de transformación porque ha habido
un momento en que me di cuenta de que mi vida no iba por buen camino. Creo que
he vivido una verdadera adicción al trabajo. Durante muchos años busqué en mi
trabajo (en la UCM ,
en la UIMP , en la USAL y dentro de ella en el
Instituto de Iberoamérica) la satisfacción que no encontraba en mi vida. En
esos años he trabajado mucho, ahora creo que demasiado, e intenté aportar lo
mejor de mí a esos proyectos. Hoy sé que buscaba en esa adicción llenar mis
carencias y la aprobación de mis colegas, amigos y familia y su reconocimiento.
Pero el trabajo no me pudo dar lo que yo necesitaba (quizás porque ni siquiera sabía
lo que necesitaba) y más bien pasé años tomando anxiolíticos y antidepresivos.
Comencé en 2009 un proceso de cambio, a veces muy lento, a
veces con retrocesos, buscando más espacio para mi vida personal, conciliando
mi trabajo (que me sigue gustando mucho) con mi vida. En este proceso me han
ayudado muchas técnicas y muchas personas, empezando con los masajes TNDR de
Carlos Hernández y empujado por él llegué a las clases de yoga de Paco, a la
homeopatía, al EFT y también al BSFF. En ese proceso comencé terapia con Maura
Durán que es una excelente psicóloga, además de profesora de kundalini yoga. Fue
el BSFF el que me condujo a Libertad Emocional y ahí Paco Vinagre y Abel Guzmán
han sido mis terapeutas y me han ayudado mucho a entenderme y a ser más libre.
Últimamente también me está tratando Rosalía Juanes con Flores de Bach y Masaje
Metamórfico, he hecho bioenergética con Carlos Hernández y estoy fascinado con
las lecturas y meditaciones de Deepak Chopra y con el poder del ahora de Eckhart
Tolle.
Ahora estoy comprometido en esta búsqueda de
auto-conocimiento y crecimiento personal y siento que estoy avanzando mucho y
que me entiendo cada vez mejor, que tengo más paz dentro, que soy más feliz y
que voy a poder seguir avanzando con este proceso y la biodanza ha sido un
enorme descubrimiento. Biodanza añade el movimiento y la atención al cuerpo y a
su movimiento en mi trabajo. Es impresionante cómo nuestras emociones y
nuestros problemas se quedan grabados en nuestro cuerpo y condicionan la manera
en que nos movemos y se convierten en problemas físicos. La biodanza es la
herramienta ideal para liberar todas estas emociones y mejorar mi vida y lo
hace de una manera increíblemente divertida y sencilla. La biodanza me ayuda a
conectar con mi parte más intuitiva, con mi parte inconsciente, con el niño que
tengo dentro y que necesita afecto y está aportando a mi vida (tanto en lo
consciente como en lo insconsciente) un montón de nuevas y positivas vivencias
que me reconcilian con la vida, con mi pasado, conmigo mismo y con los demás.
Por eso practico biodanza y me he formado como monitor de introducción a la
biodanza y sigo formándome para ser un buen profesor de biodanza y que la
biodanza siga ayudándome a ser más libre y más feliz.
miércoles, 13 de noviembre de 2013
miércoles, 6 de noviembre de 2013
¿Qué es Biodanza?
Actualmente hay varias escuelas que enseñan
biodanza, yo estoy en el Sistema de Javier de la Sen que fue alumno de Rolando Toro. Por sus
inquietudes y su energía, está haciendo revolucionar la técnica, haciéndola más
accesible y también es más dinámica su forma de extenderla. Él dice que la Biodanza puede cambiar el
mundo y se ha puesto manos a la obra, con su método existe la posibilidad de
que cada semana haya muchos más monitores capaces de realizar clases
magistrales, y yo doy fe de ello.
Para
que una terapia evolucione y se integre fácilmente en la población tiene que
ser fácil de enseñar y practicar y si además es tan divertida como la biodanza
el éxito esta asegurado. Personalmente creo que en unos años será tan popular, al
menos, como el yoga y esperemos que haya tantos tipos de biodanza como de yoga,
eso significaría que la técnica está viva.
Para
mí la biodanza en una especie de teatro vivencial donde hay unas pocas cosas dadas,
como la música y algunos de los ejercicios, y algunas normas y después, todo es
un suceder de acontecimientos iguales que los que pueden suceder en la vida
real.
Por
mi trabajo como terapeuta de Libertad Emocional, sé que el cerebro no distingue
del pasado, futuro o presente, por eso, cuando vemos una película o leemos una
novela podemos sentir las emociones de los personajes. Es por esto que funciona
también la biodanza, porque creamos un clima especial con el grupo, que le da
mucha fuerza a la terapia, por la música, que nos hace entrar en vivencia, y por
las consignas.
El
funcionamiento de la biodanza yo lo entiendo así, al empezar hay músicas con
juegos divertidos y animados que nos recuerdan a cuando éramos niños y jugábamos,
conectándonos con nuestro lado más emocional. Con el movimiento y esos juegos
entramos en vivencia, acompañados por la música. A mitad de la sesión, los
ejercicios se hacen más relajados e introspectivos. En toda la sesión hay
contacto físico, en forma de cogernos de las manos, como lo hacíamos cuando
éramos pequeños de nuestros padres, hermanos, primos o abuelos; también hay
abrazos, besos y caricias. Toda la sesión es tal como tendría que ser nuestra
vida cotidiana y no lo es, para eso está la biodanza.
En
una sesión también pueden venir sensaciones no tan positivas, sino todo lo
contrario, y esto es lo mejor que nos puede pasar, aunque a priori parezca que
es sufrimiento, pues en ese momento estás reviviendo un episodio traumático
recuerda que el celebro no distingue pasado del presente. Pero ahora podemos
darle otra forma a ese episodio, tenemos otra posibilidad de resolver el
problema. Con las consignas, la presencia del grupo y haciéndonos conscientes
de las emociones que nos hacen daño, abrazándolas y dándoles la bienvenida, es
ahí donde se puede producir la resolución del conflicto. Si no se produce ya
sabemos dónde hay que poner el objetivo con otras técnicas, como yo hago con
Libertad Emocional, o cualquier otra que manejemos y que sepamos que nos
funciona.
En
la forma de movernos está nuestra forma de ser y estar en este mundo, si cambia
esta forma de movernos, también cambia nuestra forma de pensar, esto ya está
muy estudiado y comprobado, por ejemplo, en programación neuro-lingüística. No
podemos estar tristes caminando erguidos con la cabeza alta y a buen ritmo,
puedes hacer la prueba. En el movimiento también están enlazadas las emociones,
también esto se estudia en el lenguaje no verbal, tan de moda ahora.
A
veces estamos tan desconectados de nosotros mismos que no nos damos cuenta de
lo que estamos viviendo. Si practicas biodanza de manera regular, hora y media
a la semana, se producen cambios porque
cuando el insconciente recoge información que le hace sentir bien, la integra de
una forma rápida, y a veces los cambios pueden ser tan rápidos que no nos damos
cuenta. Yo creo que para que la biodanza pueda cambiar tu vida, hay que
llevarla a la calle y sentir tu cuerpo y emociones. Ese es mi proceso actual,
ahora camino de forma diferente, pienso de forma diferente y siento la vida de
otra manera.
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